




Tadea nació en un histórico edificio art déco. El proyecto de interiorismo parte de ese legado. La fachada histórica de los dos primeros niveles hila la identidad visual del edificio con los pisos superiores contemporáneos, con una patina verde óxido. El hilo narrativo es una mujer de esa época, y desde ahí se construyeron la paleta y la estética femenina y sutil de cada espacio. En las habitaciones históricas, los colores terracota evocan la calidez de una vecindad con carácter. En las modernas, tonos aguamarina, que dialogan con la fachada sin repetirla.



Tadea se concibió para que quien llegue sienta que regresa a algo conocido. Maderas claras, muebles diseñados especialmente para el hotel, objetos y accesorios de marcas mexicanas son detalles que construyen una atmósfera de calma y pertenencia. Un refugio en el barrio para quienes quieren hospedarse en la Condesa como si vivieran allí.