





Para este proyecto se integraron al interiorismo años de objetos recopilados con criterio. Muebles de diseñador, piezas vintage, arte adquirido en viajes, objetos que marcaron etapas. Ambos relacionados con el mundo del diseño, su colección tenía voz propia. El trabajo del Estudio consistió en realizar una curaduría, ubicar cada pieza, crear un diálogo entre ellas y completar el conjunto con elementos que mantuvieran la coherencia sin apagar el carácter ecléctico de lo ya existente.


La paleta clara dialoga con el contraste natural del océano, del desierto y del cielo. Pisos de concreto pulido, techos de madera, cocina conectada al family room; una casa pensada para hijos, mascotas y años de disfrute. El proceso de diseño fue muy cercano al cliente para entender no solo qué necesitaba el espacio, sino también cómo quiere sentirse quien lo habita.


